8 lugares mágicos en Madrid

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Madrid

Si hacemos un viaje por Madrid, España, podemos encontrarnos con los espacios verdes más mágicos y hermosos que hayamos visto, ¡No te quedes sin conocerlos!

1 / 8 HAYEDO DE MONTEJO (MONTEJO DE LA SIERRA)

La combinación de humedad, penumbra y la riqueza natural del suelo ha permitido que en este rincón de la Sierra del Perdón crezca un hayedo casi insólito en estas latitudes. Una rareza que se disfruta nada más llegar a esta localidad, donde espera un pequeño centro de información y de interpretación que hace salivar a los viajeros. Después llega el momento de pasear entre sus hayas, bien siguiendo la senda del río flanqueando el curso alto de un Jarama recién nacido o bien subiendo hasta su mirador, un lugar donde la panorámica permite ver lo tupido, rico e incorrupto que aún sigue siendo este lugar. 

2 / 8 HAYEDO DE LA TEJERA NEGRA (GUADALAJARA)

A este parque natural ubicado en la Sierra Norte de Guadalajara se puede acceder por varios puntos, siendo el más común el que se ubica en Cantalojas. Ahí no solo espera un centro de interpretación ideal para vertebrar cualquier ruta, también la Senda del Robledal que es la más popular porque no requiere de reserva en las épocas con más afluencia (otoño). No obstante, este bosque Patrimonio de la Humanidad -junto a otros hayedos del sur de Europa- cuenta con otros recorridos interesantes como la Senda de Carreta, así como un itinerario para descubrirlo en bicicleta. 

3 / 8 CASTAÑAR DE EL TIEMBLO (ÁVILA)

Este reducto natural ubicado en esta localidad abulense tiene dos incentivos. El primero, la gama de colores que se apodera de sus árboles cuando llega el otoño, una época en la que el acceso está controlado y tiene un precio (1€). El segundo, la contemplación de un árbol centenario como es el caso de El Abuelo, una especie casi única por su edad y por su forma que lo hace estar catalogado como Árbol Monumental. Para disfrutar de este espacio, lo ideal es acudir al área recreativa del Regajo para desde ahí llegar a lugares emblemáticos como El Refugio o la garganta de la Yedra. 

4 / 8 ROBLEDAL DE LA HIRUELA

En los últimos años, La Hiruela se ha convertido en una especie de parque de atracciones para los senderistas. La recuperación de esta población, corazón de la reserva de la Biosfera Sierra del Rincón, ha sido fulgurante y, en parte, está cimentada en el turismo. Por eso recorrer este pueblo y sus alrededores es un auténtico placer para los excursionistas de cualquier nivel ya que cuenta con letreros, indicaciones y hasta rutas temáticas como la que va siguiendo los oficios que antaño enriquecieron esta zona o la que conecta los molinos que se alimentaban del cauce del Jarama. Eso sí, puestos a elegir entre tanto estímulo natural, nada como su robledal por sus matices cromáticos y su peculiaridad. 

5 / 8 BOSQUE FINLANDÉS (RASCAFRÍA)

El nombre de esta rareza natural no es casual. Y es que cuando el viajero llega, tras cruzar el mítico puente del Perdón junto al monasterio de El Paular, a este paraje le resulta inevitable conectarlo con este país nórdico. Un lago, un embarcadero, un molino de papel (de los más antiguos del país) y hasta una sauna conectan ambos países y ofrecen una excursión de lo más entretenida. No muy lejos quedan las cascadas de El Purgatorio, un bonito paseo en el que el agua se abre paso con belleza entre rocas de granito y árboles frondosos. 

6 / 8 ABEDULAR DE CANENCIA

Tal y como sucede con los hayedos, los abedulares no son bosques muy comunes en estas latitudes. Por eso, contar con un bosque con estas características en las inmediaciones del puerto de Canencia es un hito que, como mínimo, merece una excursión. Pero más allá de lo insólito de su ubicación, lo sorprendente de este lugar es el número de especies (llegando a haber rarezas como el abeto Douglas) y la presencia de otras especies protegidas como el tejo o el acebo. Para descubrirlo basta con seguir la senda ecológica que lo recorre y que comienza en la Fuente de la Raja y que, además de abrirse paso entre árboles y arbustos, tiene como aliciente llegar al mirador de la Chorrera de Mojanavalle. 

7 / 8 BOSQUE DE LA HERRERÍA (EL ESCORIAL)

Decir de este paisaje que es el espacio verde que rodea al Monasterio de El Escorial es quedarse muy corto. Porque, más allá de ser un jardín Real y de contar con unas vistas inmejorables de la obra maestra de Juan de Herrera, constituye un enclave ideal para pasear entre especies mediterráneas, observar aves e, incluso, disfrutar de la presencia de algún gamo o algún corzo. Y todo ello regado de caminos marcados, algún que otro banco y ese ambiente en el que no es muy difícil imaginarse a algún cortesano paseando. 

8 / 8 HAYEDO DE LA PEDROSA (RIOFRÍO DE RIAZA, SEGOVIA)

En las inmediaciones del puerto de la Quesera se encuentra otro de los bosques bestseller del otoño. Se trata del Hayedo de la Pedrosa, casi 90 km2 repletos de árboles centenarios, lechos de musgo, líquenes y una atmósfera que, cuando el tiempo acompaña, parece estar sacada de un cuento legendario. Incluido en la Red Natura 2000 por su gran valor ecológico, cuenta con otro incentivo para recorrerlo a conciencia: las vistas que ofrece del valle del río Riaza. Para llegar, solo hace falta coger la carretera SG-112 y en el último recodo antes de llegar a la cima dejar el coche en uno de los aparcamientos. 

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