El mejor lugar para observar auroras boreales en los Estados Unidos

Parque nacional Voyageurs
Parque nacional Voyageurs

El mejor lugar para observar auroras boreales en los Estados Unidos

En el único parque nacional de Minnesota, el Parque Nacional Voyageurs, tiene una ubicación ideal para ver auroras boreales, que pueden ocurrir hasta 200 noches al año.

El espectáculo de luces se puede ver cuando el Sol produce la radiación ideal durante las noches con cielos despejados, en las latitudes más altas del planeta, donde la magnetosfera pierde su intensidad.

Situada sobre la ionosfera, a más de 640 kilómetros sobre la Tierra, la magnetosfera es bombardeada por escombros y radiación solar. El campo magnético de la Tierra desvía estos rayos y las partículas dañinas. Si los terrícolas encuentran la posición correcta en los lugares más oscuros, pueden presenciar este bombardeo conocido como luces del norte o aurora boreal.

En tonos de verde, rosa o azul, las luces forman bandas y cortinas en el cielo, transformándose en haces de focos o brillando como una explosión interestelar. A veces, estas luces toman la forma de una delicada hoja de cedro o de arroyos que chocan contra las rocas. En Voyageurs, —considerado, en 2020, un parque internacional de cielo oscuro o International Dark Sky Park— este espectáculo tiene lugar en hasta 200 noches al año. El parque es una de las muchas razones por las que el norte de Minnesota fue nombrado uno de los mejores destinos del mundo por National Geographic.

Primeros exploradores

El parque lleva el nombre de comerciantes francocanadienses conocidos como voyageurs, o viajeros, que deambulaban por los lagos fronterizos interconectados más de un siglo antes de la fundación del país. Estos vigorosos montañeses –famosos por las canciones que cantaban durante sus misiones– remaban en enormes canoas hechas de corteza de abedul, comerciando y transportando pieles desde los confines más lejanos de América del Norte hasta Montreal.

Viajando en brigadas de cuatro a ocho canoas, se dirigieron hacia el oeste en busca de pieles. Los avants (“hombres adelantados”) iban en la vela de proa, mientras que los gouvernails (“timones”) iban nueve metros por detrás en la popa con remos de hasta 1,8 metros. Verdaderos hombres de hierro, los voyageurs solían avanzar a un ritmo de hasta 55 golpes por minuto, sumergiendo los remos en perfecta sincronización mientras cantaban canciones sobre el amor perdido, el tiempo o los animales.

Décadas más tarde, el Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos compró la mayoría de las propiedades, aunque el Parque Nacional Voyageurs tenga más de 400 hectáreas de terrenos privados. El Servicio de Parques Nacionales es actualmente responsable del mantenimiento de las presas, así como de más de 50 campamentos de pesca y edificios históricos, como el pub Rainy Lake City.

Libres de carreteras intrusivas, los campings en Voyageurs sólo son accesibles en barco y, por lo tanto, son populares entre pescadores, remeros y pilotos de lanchas a motor. Los lagos del parque están cerrados a los botes privados para evitar la propagación de especies invasoras, pero el Servicio de Parques Nacionales ofrece excursiones y alquiler de botes. Una variedad de animales –como águilas pescadoras, águilas calvas, esmerejones, grandes garzas azules, somormujos, cormoranes, pelícanos y nutrias que se encuentran en el parque– pescan los abundantes peces de los lagos.

Presión ambiental

En la actualidad, la mayoría de los visitantes van a Voyageurs en los meses más cálidos para practicar la pesca deportiva. Sin embargo, la salud de los peces y de quienes se alimentan de ellos está en riesgo debido a la presencia de mercurio. El mercurio vertido en el agua se convierte en una sustancia tóxica, el metilmercurio, cuando el pequeño plancton lo consume. Los peces pequeños que se alimentan de plancton sirven, a su vez, de alimento para depredadores más grandes, incluidos los humanos.

Todo el ciclo de vida se ve afectado: las aves contaminadas con mercurio ponen cada vez menos huevos y más pequeños. Las salamandras se debilitan. Existen procesos para reducir los niveles de mercurio en el Parque Nacional Voyageurs. Sin embargo, la contaminación es duradera y las emisiones globales están aumentando. En 2003, los investigadores descubrieron que las presas causan fluctuaciones en el nivel del agua y esto aumenta la proliferación de bacterias, intensificando la metilación del mercurio en los lagos. A medida que el parque estabilizó los niveles de agua, la contaminación por mercurio disminuyó.

A pesar de esto, todos los lagos del parque sometidos a pruebas de mercurio por la Agencia de Protección Ambiental siguen figurando como “contaminados”. El Departamento de Salud de Minnesota publica regularmente advertencias específicas sobre qué peces y lagos deben evitarse en el Parque Nacional Voyageurs.

Si bien las consecuencias tóxicas parecen manejables, pero aterradoras, no es el único problema ambiental al que se enfrentan los Voyageurs. Los proyectos de minería de sulfuros en el norte de Minnesota –así como las plantas de energía de la región que liberan mercurio al aire– pueden dañar aún más las aguas del parque.

Un mundo de maravillas en invierno

Si bien los inviernos del norte de Minnesota pueden ser duros, el parque no cierra cuando llega la nieve. Las rutas de senderismo en verano se convierten en 25 km de pura diversión invernal, con esquí y raquetas de nieve. De los tres centros de visitantes, solo Rainy Lake se abre (3 de diciembre de 2021 al 26 de mayo de 2022). Durante este período, se ofrecen gratuitamente a los visitantes, botas de nieve y esquí de fondo. Los conductores pueden utilizar motos de nieve para recorrer más de 170 kilómetros de senderos señalizados. Los senderos incluso llevan a los visitantes a los lugares favoritos de pesca en hielo.

Para más información, ¡No dudes en contactarnos!

Su suscripción se ha realizado con éxito. Gracias por elegir
TIP TRAVEL